Un poco de historia
     
     
 
 
Aula de Cultura Altamira vio la luz en el curso 1981-1982. Su historia comienza de manera espontánea, cuando Goyi Gil, madre de una alumna del Colegio Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (Calle Hermanos García Noblejas, 17) se da cuenta de que otras madres tienen dificultades para ayudar a sus hijos con los deberes por no haber tenido la oportunidad de ir a clase ellas mismas.

Se propone entonces crear una escuela para adultos. Y así, con una profesora y tres alumnas, y el apoyo de Fátima Cominges, religiosa del Colegio Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, empieza su andadura la futura Aula Altamira.

 
     
     
  Compañeras © Francisco Martínez Carretero  
     
     
 

En poco tiempo se unen nuevos alumnos y monitores, que no tardan en darse cuenta de que, junto a las necesidades educativas del distrito, son muchas las personas que precisan de otro tipo de atención: mujeres que viven solas, viudas con hijos recientemente independizados, amas de casa al cargo de enfermos y mayores o abuelas y abuelos “canguro” con poco tiempo para sí mismos…

Altamira decide abrirles a ellos también las puertas de sus aulas. Así, amplía los cursos de alfabetización a niveles más altos y crea talleres culturales de historia, de literatura, de trabajos manuales, de baile…

El 30 de julio de 1986 la escuela de adultos se inscribe en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior como Asociación Cultural Aula Altamira.

Su nombre alude a las “altas miras” que tenían desde un primer momento sus fundadores: proporcionar a las personas, a través de la educación y la cultura y en un entorno de apoyo, nuevas perspectivas y oportunidades de crecimiento y desarrollo personal.