Quiénes y cómo son nuestros alumnos
     
     
 
 
Los alumnos de Altamira son muchos y sus historias personales muy variadas, pero se trata, ante todo, de personas que tienen un objetivo común: aprovechar las oportunidades que no tuvieron de niños y avanzar en su independencia y conocimiento del mundo que les rodea a través de la formación y la cultura.

Una de cada tres personas que se encuentran en los primeros niveles de alfabetización nunca fueron al colegio o no llegaron a completar un año de escolaridad, y una de cada diez sólo acudió a la escuela uno o dos años. Por eso, para la gran mayoría, el único “cole” que han conocido es Altamira.

La media de permanencia en estos dos primeros niveles es de unos cinco años y, aunque hay alumnos que se toman su aprendizaje “con calma”, como ellas dicen, también las hay que empezaron en primero y ya están en los últimos niveles de alfabetización. Es el caso de Lola Delgado y de Pilar Fernández, que comenzaron aprendiendo las vocales y hoy, en 4º de Alfabetización, son capaces de hacer dictados difíciles y escribir sus propias redacciones.

 
     
     
  En el aula © Francisco Martínez Carretero Lectura © Francisco Martínez Carretero  
   

Aunque la principal motivación para asistir a Altamira es la de aprender y “recuperar el tiempo perdido” o “las oportunidades no encontradas durante la infancia”, gran parte de los alumnos encuentran también en Altamira un apoyo, un aliciente y una motivación. Son muchas las personas que atraviesan situaciones personales delicadas, como el haber enviudado recientemente, el encontrarse con los hijos independizados y demasiadas horas que llenar a lo largo del día o, por el contrario, personas dedicadas al cuidado de enfermos y mayores que apenas tienen espacio para sí mismas.

La gran mayoría de los alumnos son mujeres, y dos de cada tres tienen entre 65 y 75 años. Podríamos decir que el perfil-tipo del alumno de Altamira es el de una mujer de unos 70 años, procedente de los distritos de Ciudad Lineal o San Blas que vive con su pareja o sola, tras haber enviudado, y que dedica la mayor parte de su tiempo a las labores de casa.

 
     
   
 
     
     
 
  CON NOMBRE PROPIO. HISTORIAS DE ALUMNOS DE ALTAMIRA